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Pescadores artesanales no son responsables de malos olores de las plantas industriales


La generación de malos olores provenientes de la elaboración de harina de pescado es responsabilidad de las plantas de proceso. Asipes interviene en un proceso jurídico, mezclando temáticas y queriendo culpar de eventuales episodios ambientales nocivos a pescadores artesanales.

La Federación Regional de Pescadores Artesanales y Ramas Afines, Fedepes Biobío declara su extrañeza por el argumento que utiliza la Asociación de Industriales Pesqueros, Asipes Biobío para intervenir ante la opinión pública en el contexto de un proceso judicial en trámite, entre pescadores artesanales y la Subsecretaría de Pesca.

En ese marco, Asipes aparece planteando que los episodios de malos olores que se generan, eventualmente, en la temporada de sardina anchoveta, que las empresas procesan este recurso para elaborar harina, se deberían a sobre abastecimiento en las plantas.

Es más que sensato, plantea Fedepes, preguntarse por qué se sobre abastecen, ya que nada ni nadie obliga a un agente económico a comprar más de lo que necesita o es capaz de procesar adecuadamente, en este caso.

El origen del debate es que la Subsecretaría de Pesca dictó, en septiembre de 2016 una resolución que pretendía obligar a los armadores artesanales de la Octava Región a trabajar con sólo una vuelta diaria en la pesca de la sardina y anchoveta, a contar de la temporada que se inició este mes.

Armadores del Biobío interpusieron un recurso de protección contra la Subsecretaría de Pesca y obtuvieron un fallo a favor, en la Corte de Apelaciones de Concepción.

El recurso, recordó Rosendo Arroyo, presidente de Fedepes e integrante del Comité de Manejo de Sardina y Anchoveta, fue presentado primero por una armadora y adhirieron luego más de 100 pescadores. En la tramitación incluso se allanaron a sus términos varios de los propios recurridos, integrantes del Comité de Manejo, que reconocieron la validez de lo señalado contra su propio comité porque no habían asentido a aquello de una vuelta por día. La resolución, indicaron, no se aprobó en comité.

Los argumentos en contra de la resolución fueron atendidos en el fallo del 10 de febrero por la Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Concepción que dejó la dejó sin efecto. Cabe recordar que estaba inserta en el Plan de Manejo de la citada pesquería de sardina anchoveta.

La Subsecretaría apeló – habrá que esperar conocimiento y resolución en la Corte Suprema- y el lunes 6 de marzo se conoció a través de medios de prensa un comunicado de la Asipes afirmando que los episodios de malos olores que se generan, eventualmente, en la elaboración de harina de sardina y anchoveta, se deberían a sobre abastecimiento en las plantas. No es comprensible ni cuerdo el argumento ¿por qué se sobre abastecen, entendiendo que nada ni nadie les obliga a comprar más de lo que necesitan o son capaces de procesar? reitera Fedepes.

Estima Fedepes que Asipes le da así la razón a la federación y a armadores recurrentes, los que sostuvieron que la resolución, firmada por el ex subsecretario de Pesca Raúl Súnico, era un traje a la medida de la industria que quería manejar su competencia entre empresas restringiendo la libertad de operar de los pescadores artesanales.

Los dirigentes de Fedepes lamentaron al momento de recurrir, al ganar, y hoy que deban judicializar los temas pesqueros por la sordera de las autoridades a los argumentos de la pesca artesanal, y, como lo han venido haciendo, llamaron a la industria pesquera a invertir en sus sistemas de apozamiento y proceso, que es lo que realmente se requiere para no generar problemas ambientales.

Edita Leiva, la primera armadora que recurrió contra la resolución, quien representa a pescadores de Coronel, Lota e Isla Santa María, reiteró que, entre varios argumentos que presentaron a Tribunales, la mayoría de las lanchas tiene cuotas bajas por lo que les conviene capturar rápido, no a razón de un zarpe diario, lo que encarece los costos enormemente: la vuelta diaria que pretendía imponer la Subpesca a instancias de la industria era querer obligar a la flota artesanal a los intereses de las empresas, pagando los precios que les conviniera, interfiriendo en la libertad de operación de los artesanales, recordó.